Sección 2.1

Los orígenes de la IA: de la antigüedad al siglo XX

Mitos, autómatas, lógica formal y los cimientos intelectuales de la inteligencia artificial

La idea antes de la tecnología

Mucho antes de que existieran los ordenadores, la humanidad ya soñaba con crear seres artificiales capaces de pensar. La inteligencia artificial tiene raíces que se extienden miles de años en el pasado, entrelazadas con la mitología, la filosofía y las primeras máquinas de cálculo. Comprender estos orígenes resulta esencial para apreciar el campo en toda su profundidad.

Antigüedad y Edad Media

Los sueños mecánicos de la antigüedad

Mitos y autómatas griegos

La mitología griega ofrece ejemplos tempranos de la fascinación humana por los seres artificiales. Talos, un gigante de bronce creado por Hefesto, protegía la isla de Creta en los relatos mitológicos. No era un simple objeto: se le atribuía la capacidad de patrullar la costa tres veces al día y arrojar piedras a los barcos enemigos.

Más allá de los mitos, Herón de Alejandría (siglo I d.C.) construyó autómatas reales, dispositivos mecánicos accionados por agua, vapor y contrapesos que podían abrir puertas de templos o servir vino de manera autónoma.

Autómatas medievales e islámicos

En el mundo islámico, los hermanos Banu Musa documentaron numerosos dispositivos automáticos en su Libro de los mecanismos ingeniosos (siglo IX). Al-Jazari (1136-1206) diseñó autómatas aún más sofisticados, incluido un conjunto de músicos mecánicos que flotaban en un barco.

En Europa, Ramón Llull (1232-1315) ideó el Ars Magna, un sistema de ruedas lógicas combinatorias que aspiraba a generar verdades de forma mecánica, un antecedente lejano del razonamiento automatizado.

Siglos XVII – XIX

De la lógica formal a las primeras máquinas de cálculo

Leibniz y el cálculo mecánico

Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716) no solo coinventó el cálculo infinitesimal, sino que también construyó la Stepped Reckoner, una calculadora capaz de sumar, restar, multiplicar y dividir. Leibniz soñaba con un "calculus ratiocinator": un lenguaje formal universal que permitiese resolver disputas mediante cálculo.

Babbage y Lovelace

Charles Babbage (1791-1871) diseñó la máquina analítica, considerada el primer concepto de ordenador de propósito general. Ada Lovelace (1815-1852) escribió lo que se reconoce como el primer algoritmo destinado a ser procesado por una máquina, y reflexionó sobre los límites de la computación décadas antes de que existiera.

George Boole y el álgebra de la lógica

George Boole (1815-1864) publicó en 1854 An Investigation of the Laws of Thought, donde redujo la lógica a operaciones algebraicas. Su álgebra booleana constituye hoy la base matemática de todos los circuitos digitales y, por extensión, de la inteligencia artificial.

Primera mitad del siglo XX

Turing, la computabilidad y el nacimiento de una disciplina

Alan Turing y la máquina universal (1936)

En su artículo "On Computable Numbers" (1936), Alan Turing formalizó el concepto de algoritmo mediante un modelo abstracto, la máquina de Turing, que demostró qué problemas son computables y cuáles no. Este trabajo proporcionó los cimientos teóricos de toda la informática.

En 1950, Turing publicó "Computing Machinery and Intelligence" en la revista Mind, donde propuso el célebre test de Turing: si un evaluador humano no puede distinguir las respuestas de una máquina de las de una persona, se puede considerar que la máquina exhibe comportamiento inteligente.

La conferencia de Dartmouth (1956)

Organizada por John McCarthy, Marvin Minsky, Nathaniel Rochester y Claude Shannon, esta conferencia de verano en el Dartmouth College acuñó oficialmente el término "inteligencia artificial". Los asistentes propusieron que "cada aspecto del aprendizaje y de la inteligencia puede describirse con la suficiente precisión como para que una máquina lo simule".

Logic Theorist (1956)

Creado por Allen Newell, Herbert A. Simon y Cliff Shaw, fue el primer programa diseñado para emular la resolución de problemas humanos. Logró demostrar 38 de los 52 teoremas del segundo capítulo de los Principia Mathematica de Russell y Whitehead, inaugurando la IA simbólica.

¿Por qué importan los orígenes? Conocer la prehistoria de la IA nos permite entender que las preguntas fundamentales, ¿pueden las máquinas pensar?, ¿qué es la inteligencia?, preceden con mucho a la tecnología actual. Cada generación tecnológica ha sido, en el fondo, un nuevo intento de responder a preguntas muy antiguas.